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Como llevar el gato al veterinario

Muchos propietarios sólo consiguen llevar su gato al veterinario cuando ya está tan enfermo que no tiene fuerzas ni para protestar. Suele ser demasiado tarde.

A diario vemos gatos con enfermedades demasiado avanzadas, cuando preguntamos a los propietarios por qué no nos lo han traído antes, nos sorprende el alto porcentaje de clientes que contestan «es que no soy capaz de meterlo en el transportín.”

La mayoría de veterinarios pensamos que la salud preventiva, es la forma de trabajo más eficaz para dar a los gatos una vida larga y saludable.

Sin embargo, es imposible hacer medicina preventiva si no somos capaces de llevar el gato al veterinario.

Es imprescindible una revisión anual, además de sus vacunaciones tal y como explicamos aquí y aquí.

Muchos gatos odian salir de casa y el problema empieza con la pelea para meterlos en el transportín. En Cristina Veterinarios somos conscientes de la importancia de manejar nuestros pacientes felinos minimizando el estrés del animal en la clínica, pero hay que tener en cuenta que la ansiedad comienza en casa.

Cristina Veterinarios es una clínica amable con los gatos.

Si conseguimos que el transportín deje de ser un lugar desagradable para el gato, conseguiremos hacer la visita al veterinario mucho menos estresante. Lo mismo puede aplicarse cuando tenemos que sacar el gato de casa por cualquier otro motivo.

Lo primero es entender cómo es la mentalidad de un gato:

A los gatos les gusta la rutina, se sienten cómodos con todo lo que les es familiar y predecible.

Sin embargo reaccionan con desconfianza e incluso agresividad ante lo nuevo, necesitan tiempo para adaptarse a lo desconocido.

Por tanto, es necesario un periodo de adaptación al transportín, al coche, a la clínica… No podemos pretender que un gato acepte entrar por la fuerza en una lugar totalmente desconocido, que huele raro (los gatos son muy sensibles a los olores) y sin posible escapatoria.

Es pedirle demasiado y eso es precisamente lo que pretendemos cuando lo metemos de buenas a primeras en un transportín.

Es importante mantener la calma, los gatos detectan fácilmente nuestro estrés y eso hace que se lo transmitamos a ellos.

Con los gatos hay que ir de buen rollo, nada de castigos, nada por la fuerza. Los gatos solo aprenden a base de premios que estimulen el comportamiento apropiado. Dale un premio cuando esté dentro del transportín o cerca de él, que asocie el transportín a algo bueno, ya sea comida que le gusta, ya sea una caricia.

El gato debe asociar el transportín con experiencias positivas y que formen parte de su rutina diaria para que acabe entrando en él voluntariamente.

Como hacer que el transportín sea parte del ambiente del gato:

¿Como elegir un transportín para llevar el gato al veterinario?

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