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Leucemia y sida felinos en colonias de gatos callejeros.

gato callejero en jaula trampa cazado para ser castrado y posteriormente liberado.

En esta ocasión vamos a hablar de la problemática que se plantea cuando testamos gatos callejeros para leucemia felina y sindrome de inmunodecificiencia (sida felino) y algún ejemplar nos da positivo a dichos test.

El tema viene a colación de una pregunta que recientemente nos han hecho en nuestro blog  y que nos pareció muy interesante:

«Estamos cuidando una colonia felina de unos 7 miembros y hemos detectado el síndrome de la inmunodeficiencia felina en uno de los machos. Dado el mal estado del animal, fue llevado a una clínica veterinaria y previa valoración profesional, se optó por eutanasiarlo.
Somos conscientes de que podría haber más ejemplares infectados. Sin embargo, no tenemos muy claro como actuar. ¿ Por favor, podría darnos algún tipo de indicación?
Un cordial saludo.»

El dilema moral.

¿Cómo actuar? Es una pregunta interesante que encierra un dilema moral según qué consideremos prioritario: el bien de la colectividad o la de cada gato individualmente considerado.

Desde un punto de vista estrictamente epidemiológico, el sacrificio de los individuos portadores del virus es la forma más eficaz de evitar nuevos contagios.

Los que están a favor de esta estrategia piensan que liberar un gato que ha sido diagnosticado positivo, nos convierte en responsables de los futuros contagios que pueda causar. Es una forma de ver el problema.

Sin embargo, otros pensamos que la eutanasia humanitaria debería usarse exclusivamente para aliviar el sufrimiento causado por una enfermedad incurable, pero no para prevenir sus posibles consecuencias.

Después de todo, trabajar con gatos callejeros tiene por objetivo intentar mejorar su calidad de vida, pero la responsabilidad no alcanza a evitar todo posible riesgo al que puedan verse sometidos.

La forma de enfocar el problema varía en consecuencia con la visión ética y moral de cada uno. Ética y moral pertenecen a nuestra esfera más íntima y personal, son difíciles de cambiar y en cualquier caso deben ser respetadas.

Sin embargo vamos a intentar dar desde aquí nuestra visión del problema.

Nosotros creemos que si un gato no tiene síntomas de estar enfermo, debería devolverse a su colonia aunque de positivo en los test.

De hecho solo aconsejamos hacer los test a los gatos que vayan a ser adoptados (particularmente si van a hogares con otros gatos) o por motivos diagnósticos cuando presentan sintomatología relacionada.

La problemática de los test rápidos de detección.

En el caso de gatos callejeros, sus especiales condiciones de manejo, obligan a que la decisión de practicar la eutanasia debe tomarse después de realizar un único test y el problema es que estos test no dan resultados fiables en todos los casos.

Test ELISA para Felv-Fiv

Los test Felv y Fiv se suelen realizar conjuntamente con kits de detección rápida que se comercializan en el mercado y pueden ser utilizados en clínicas veterinarias de forma económica y con resultados inmediatos.

Ambos test se basan en el sistema llamado ELISA, sin embargo hay diferencias entre ellos, mientras que en el caso del Felv se detecta la propia presencia del virus en la sangre del gato, en el caso de sida felino (Fiv), lo que se detecta son los anticuerpos generados por el sistema inmune del gato, no el virus propiamente dicho.

Y por aquí viene buena parte de la problemática que envuelve el uso de este tipo de test, para empezar los gatos menores de 6 meses de edad, pueden ser positivos al Fiv por tener anticuerpos en su sangre procedentes de la madre a través del calostro, sin haber estado nunca en contacto con el virus.

En el caso de la leucemia felina, un resultado positivo sí que nos está indicando presencia del propio virus en la sangre del gato, sin embargo muchos gatos positivos pueden neutralizar el virus en las primeras fases de infección, sin que ésta continúe su progresión.

La enfermedad solo se vuelve crónica e irreversible, cuando el virus alcanza las células de la médula ósea, causando en esta fase la leucemia característica de esta enfermedad, pero esta fase solo se puede detectar con el test IFA o con PCR.

Estos test sólo pueden realizarse en laboratorios especializados y son mucho más caros, además se tarda más en saber el resultado, con lo que se retrasa el momento en que puede ser el gato liberado de nuevo en su hábitat.

Así pues si eutanasiamos animales que son positivos a un único test ELISA, inevitablemente sacrificaremos algunos animales sanos o animales que aún teniendo el virus en la sangre, su sistema inmune acabaría neutralizando la enfermedad.

Pero además hay otra cuestión importante a la hora de abordar el problema: los test consumen una buena parte de los recursos económicos de las asociaciones, lo que nos hace cuestionar la eficacia de los programas de detección de seropositivos en las colonias de gatos callejeros.

Recursos mejor invertidos.

¿No estarían mejor gastados en otras acciones.? Nosotros creemos que si.

Está demostrado que la desnutrición y la mala condición corporal son el principal factor predisponente para el desarrollo de la enfermedad ya que estos animales se encuentran inmunodeprimidos,  impidiendo que sus defensas neutralicen eficazmente el virus.

Los gatos bien alimentados tienen muchas más posibilidades de reponerse con éxito de ambas enfermedades y sobrevivir largos peridos de tiempo sin desarrollar síntomas o incluso no llegar a desarrollarlos nunca.

Además, la principal forma de contagio de ambas enfermedades es a través de los mordiscos por peleas en la época de celo. En el caso del Fiv, la enfermedad también pasa de la madre a los cachorros si ésta se contagia durante la gestación.

Por otro lado no hay que dejar de tener en cuenta que eliminar los gatos positivos no evita que la colonia siga expuesta al contagio de otros gatos contagiados por el virus.

Según estas premisas, nosotros pensamos que la esterilización preventiva de los animales se perfila como una mejor estrategia para evitar la diseminación de la enfermedad en gatos callejeros.

Las asociaciones protectoras de gatos suelen tener recursos económicos limitados y en este contexto, pensamos que es más rentable gastar los recursos disponibles en mejorar la alimentación y en practicar castraciones, que en realizar los test de detección de Felv – Fiv.

¿Tú que opinas?

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