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Mi perro sabe que ha hecho algo mal.

Mi perro se siente culpable

Llegamos a casa y Tobi no viene a recibirnos, lo encontramos escondido detrás del sofá, cuando nos acercamos, mueve el rabo, se tumba y se muestra sumiso… Inmediatamente pensamos:  Tobi ha hecho alguna trastada, el muy pillo sabe que ha hecho algo mal.

Esta lógica es muy común.  Muchos propietarios de perros, atribuyen cualidades humanas al comportamiento de su mascota.

Es Lunes, nueve de la mañana, el jefe está apunto de entrar en la oficina y los empleados intentan quitarse de en medio, todos saben lo que pasa los lunes. ¿Conoces la situación.?

En realidad, la actitud «culpable» de nuestro perro cuando llegamos a casa y descubrimos que ha hecho sus necesidades en algún lugar inadecuado o algún destrozo, no es más que una actitud de apaciguamiento.

Nuestra mascota solo intenta rebajar la tensión y evitar conflictos.

El perro detecta nuestro enfado y pone en marcha una conducta social para que nos calmemos, nada que ver con un supuesto arrepentimiento.

Los perros son especialmente sensibles para detectar nuestro estado de ánimo. Conforme la situación se repite, van aprendiendo que  cada vez que hay un pis, algo tirado, un destrozo, etc… nos vamos a enfadar. Igual que en la oficina los lunes…

No es sentimiento de culpa, simplemente que ya ha vivido antes la misma situación y sabe que algo malo va a ocurrir.

El perro aprende las consecuencias de una serie de expresiones corporales o gestos y trata de emplear las herramientas de comunicación para disipar el conflicto: señales de apaciguamiento.

Debemos aprender a interpretar el comportamiento de nuestro perro y no atribuirle cualidades humanas.

¿No te lo crees?

En un experimento, se dejaba comida delante del perro, el dueño debía dar la orden de «sentado» + «no comas» e irse. Se dejaba al perro solo, en una sala, con un trozo de comida delante.

Al volver, se informaba al propietario si el perro había sido obediente o no.

Cuando se comunicaba que el perro había sido desobediente, se permitía al dueño regañar a su perro como tuviera costumbre.

En realidad, había trampa, al propietario no siempre se le decía la verdad: se retiraba la comida a los perros que habían obedecido y colocaba un nuevo pedazo de comida frente a los perros que se la habían comido.

El propietario muchas veces, regañaba al perro cuando había sido obediente y en otras ocasiones le felicitaba a pesar de haber robado la comida.

Se analizaron los vídeos de la reacción del perro y se encontró que: el comportamiento de «culpabilidad» era más frecuente en los perros que eran regañados, a pesar de haber obedecido, mientras que los que no eran regañados se mostraban tranquilos, aunque fueran culpables.

Conclusión: el perro sabe que estás enfadado, y trata de aliviar la situación, pero no tiene ni idea de por qué te has puesto así.

El perro no es capaz de relacionar nuestro enfado, con sus actuaciones previas, que han ocurrido mucho antes de ser detectadas por nosotros.

Lo cierto es que cuando regañamos o castigamos a un perro que está intentando apaciguarnos, lo único que conseguimos es aumentar su estrés y frustración.

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