0%

Cómo saber si tu gato tiene artrosis: 5 preguntas clave para detectar dolor

Gato todo el dia durmiendo porque tiene artrosis felina

La artrosis en gatos pasa desapercibida muchísimas veces. No porque sea rara, sino porque los gatos no suelen cojear como un perro ni se quejan como esperamos los humanos. Lo que hacen es cambiar: dejan de saltar, corren menos, juegan menos o empiezan a bajar alturas como si cada movimiento hubiera que negociarlo. Y ahí es donde mucha gente no ve dolor, solo “vejez” o “manías”.

Caja resumen: lo importante en 30 segundos

  • Diagnosticar artrosis en gatos no es fácil, porque muchos se ponen tensos en consulta y casi nunca cojean.
  • La mayoría la manifiesta con cambios de comportamiento: menos saltos, menos juego, menos carrera y más prudencia al moverse.
  • Si respondes NO a alguna de las 5 preguntas clave, hay muchas probabilidades de que tu gato tenga dolor articular.
  • No lo atribuyas sin más a la edad: un gato mayor no tiene por qué volverse sedentario de golpe porque sí.
  • La confirmación final debe hacerla tu veterinario.

Después de 35 años ejerciendo la veterinaria, tengo una espinita clavada con los gatos artrósicos. Lo reconozco: durante mucho tiempo me desesperó lo mal que se me daba detectarlos a tiempo.

El problema es que muchos gatos se ponen a la defensiva en consulta. Y entonces siempre aparece la misma duda:

¿Le duele… o es que él ya venía enfadado de casa?

Gran dilema.

Buena parte de mis pacientes felinos no son precisamente colaboradores. Y cuando un gato protesta, no siempre es fácil distinguir si lo hace por dolor o porque no soporta que lo manipulen. Ésa ha sido durante años una de las grandes trampas del diagnóstico.

El problema de diagnosticar artrosis en gatos

No me pasa solo a mí. Les pasa a veterinarios de todas partes. Para colmo, sedar al gato tampoco resuelve el problema si lo que quieres valorar es dolor articular durante la exploración. Si lo dejas medio dormido, no te va a dar respuestas fiables.

Durante años, muchos solo conseguíamos diagnosticar artrosis cuando el gato ya cojeaba. El problema es que muy pocos gatos con artrosis cojean de forma evidente.

En perros o en personas, la artrosis suele delatarse con cojera o con una limitación bastante clara. En gatos no. El gato lo que hace es cambiar su manera de vivir: deja de saltar, calcula más, corre menos, juega menos y se vuelve más sedentario.

Y claro, casi nadie trae a consulta a un gato porque “ya no sube al armario como antes” o porque “se pasa el día tumbado”. Mucha gente piensa que eso es simplemente hacerse mayor.

Tu gato puede sufrir artrosis sin que tú te des cuenta.

En gatos senior es muchísimo más frecuente de lo que parece.

Por suerte, esta situación ha mejorado. La ciencia avanza, a veces incluso para bien, y en medicina felina hemos aprendido a mirar menos la cojera y más el comportamiento.

En 2020, la American Association of Feline Practitioners publicó un trabajo muy útil sobre dolor asociado a enfermedad articular degenerativa en gatos. Lo importante, traducido al idioma de la vida real, es esto: hay una forma muy simple de sospechar artrosis en casa.

Se basa en 5 preguntas. Si respondes NO a alguna de ellas, las probabilidades de que tu gato tenga artrosis son muy altas.

Gato que ya no salta como antes

Cómo saber si un gato tiene artrosis

La idea es muy sencilla. No se trata de que tú diagnostiques. Se trata de que aprendas a detectar señales de alarma en casa, donde el gato se mueve como realmente es.

Si contestas a todas las preguntas, es menos probable que tenga artrosis. Pero si en alguna contestas NO, hay motivos serios para pensar que puede haber dolor articular.

Si alguna respuesta es NO, merece la pena estudiar a tu gato con calma.

En gatos, el dolor muchas veces se esconde detrás de pequeños cambios.

Para explicar mejor estas señales, me apoyo en el trabajo de Marisa Palmero, directora del Centro Clínico Gattos en Madrid y una de las referencias más sólidas en medicina felina en España.

5 preguntas para saber si tu gato tiene artrosis

1. ¿Tu gato salta como antes?

¿O se lo piensa cada vez más, calcula demasiado o directamente deja de subir a los sitios de siempre?

Cuando saltar empieza a costarle, muchos gatos dejan de hacerlo sin montar ningún drama.

Si tienes dudas, fíjate en si ha dejado de subir al sofá, a la cama, al alféizar o a sus estantes favoritos. Muchas veces la primera señal de artrosis es justo ésa: ya no salta con la misma alegría.


2. ¿Tu gato baja desde alturas como antes?

¿O empieza a buscar superficies intermedias para no aterrizar de golpe?

Muchos gatos con dolor articular “trocean” la bajada para sufrir menos.

Ésta es una pista muy fina y muy útil. El gato no deja de bajar, pero cambia la estrategia. En vez de saltar directamente desde la altura, baja en dos o tres etapas. No es prudencia zen. Muchas veces es dolor.


3. ¿Tu gato corre como antes?

¿O parece que se frena enseguida, evita carreras largas o ha perdido explosividad?

Muchos gatos artrósicos dejan de correr sin que nadie lo interprete como dolor.

Un gato con artrosis no siempre se mueve menos de forma dramática. A veces simplemente ha dejado de arrancar con ganas, corre menos metros o ya no persigue nada con la misma alegría.


4. ¿Tu gato persigue objetos como antes?

¿O ya no quiere jugar, no persigue el láser o abandona enseguida?

Muchos gatos con artrosis dejan de jugar porque moverse les duele, no porque se hayan vuelto sabios.

El juego es una pista muy valiosa. Si tu gato antes perseguía juguetes y ahora pasa del tema, no lo atribuyas siempre a “se ha hecho mayor”. A veces es simplemente que perseguir ya no compensa porque duele.


5. ¿Baja escaleras como antes?

¿O parece que va con el freno de mano echado?

Bajar escaleras exige controlar el dolor en varias articulaciones a la vez.

Las escaleras delatan mucho. Un gato con artrosis suele bajar más lento, con cautela exagerada o con un patrón raro de apoyo. No siempre lo verás cojeando. Lo que verás es prudencia. Y a veces demasiada.

Qué hacer si sospechas artrosis en tu gato

Si has respondido NO a alguna de estas preguntas, no entres en pánico, pero tampoco lo ignores. La artrosis duele. Y duele aunque el gato siga comiendo, siga usando el arenero y siga mirándote con la misma dignidad insolente de siempre.

La siguiente jugada no es buscar consuelo en internet ni asumir que “ya es mayor”. La siguiente jugada es llevarlo a tu veterinario. Él o ella es quien puede valorar el caso completo, explorar al gato y decidir si realmente estamos ante dolor articular.

En otras palabras: la pelota está en tu tejado. Tú eres quien convive con el gato, quien ve cómo salta, cómo baja, cómo juega y cómo envejece. Y eso tiene muchísimo valor para llegar al diagnóstico.

Si tu gato ha dejado de saltar, corre menos o juega menos, no des por hecho que “son cosas de la edad”. A veces detrás hay dolor, y cuanto antes lo detectes, mejor podrás ayudarlo.

¿Los gatos con artrosis siempre cojean?

No. De hecho, muchos no cojean de forma evidente. Lo más frecuente es que cambien su forma de moverse, saltar, jugar o bajar alturas.

¿La artrosis en gatos es frecuente?

Sí, especialmente en gatos senior. Es mucho más común de lo que muchos propietarios imaginan.

¿Qué señal suele hacer sospechar antes artrosis en un gato?

Muchas veces la primera pista es que deja de saltar como antes o empieza a buscar apoyos intermedios para bajar desde alturas.

¿Puedo confirmar yo en casa que tiene artrosis?

No del todo. En casa puedes detectar señales muy útiles, pero la confirmación final debe hacerla tu veterinario.

Quizás te interese tambien:

Subir
Resumen de privacidad
Cristina Veterinarios

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.