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Cómo elegir un cachorro de una camada: guía veterinaria para acertar a la primera

camada de cachorros a la espera de nuevo dueño

Elegir un cachorro de una camada parece fácil hasta que te das cuenta de que vas a convivir con ese perro durante muchos años. En consulta veo a menudo el mismo error: la gente se fija en el más mono, en el más lanzado o en el que da más pena, cuando lo sensato es mirar salud, temperamento y entorno de cría antes de decidir.

Caja resumen: lo importante en 30 segundos

  • Lo primero: no elijas con el corazón disparado. Observa antes de tocar.
  • La mejor pista: un cachorro equilibrado suele acercarse con curiosidad, pero sin atropellarte.
  • Desconfía del cachorro excesivamente temeroso y también del que no mide nada con extraños.
  • Pide pruebas sanitarias reales: desparasitación, vacunas y revisión veterinaria documentada.
  • El criador importa mucho: si no te deja ver el entorno o a los padres, mala señal.

Yo no elegiría un cachorro por una corazonada de treinta segundos. Un perro no es una camiseta que cambias si te equivocas.

Qué mirar antes de elegir un cachorro de una camada

Antes de decidirte por un cachorro, conviene frenar un poco y mirar el conjunto. No basta con que te guste su cara o con que te venga corriendo. A mí me interesa saber si ese cachorro parte de una buena base física, si su comportamiento es normal para su edad y si ha recibido unos cuidados sanitarios mínimos.

Dicho de otro modo: no se trata solo de llevarte un cachorro bonito, sino de escoger uno que tenga más papeletas de convertirse en un perro estable y sano.

Cuando un cachorro sale malo de base, luego vienen los disgustos. Y esos disgustos no duran una semana. Duran años.

Salud física y equilibrio emocional del cachorro

La camada debería verse sana, activa y bien cuidada, tanto en lo físico como en lo mental. Parto de que visitas a un criador serio, no a alguien que intenta colocarte lo primero que se mueve.

Cuando observo una camada, hay varias cosas que me hacen respirar tranquilo:

  • respuesta normal a estímulos y curiosidad por el entorno,
  • movimientos fluidos, sin señales de dolor o torpeza llamativa,
  • tamaño y desarrollo parecidos al de sus hermanos,
  • pelaje limpio y en buen estado,
  • ausencia de apatía, aislamiento raro o aspecto enfermizo.

En machos, conviene comprobar si los testículos han descendido.

Yo evitaría adquirir un cachorro criptórquido si puedes elegir.

Estos detalles no garantizan el futuro, claro, porque la vida luego hace de las suyas. Pero sí ayudan a descartar problemas evidentes desde el principio.

Desparasitación y vacunas del cachorro

El segundo filtro es sanitario. Un cachorro debe estar desparasitado y llevar las vacunas que le correspondan por edad. No por fe, no por la palabra del criador, sino con documentación delante.

Vacuna para cachorros

La desparasitación ayuda a evitar problemas por parásitos internos y la vacunación protege frente a enfermedades que, en un cachorro, pueden complicarse muy deprisa. Aquí no conviene ponerse creativo.

Pide siempre la documentación sanitaria del cachorro.

Yo no me fiaría de vacunas sin sello oficial de un veterinario.

Cómo observar el comportamiento del cachorro antes de elegir

Para mí, esta es la prueba más útil. El comportamiento te da una idea bastante buena del carácter que puede tener ese perro en casa. No perfecta, pero sí mejor que dejarse llevar por la emoción del momento.

Cachorro en edad de socialización

Mi consejo es sencillo: pídele al criador que se aparte un poco y quédate observando a la camada sin montar ruido. A cierta distancia. Sin invadir. Sin empezar a manosear cachorros como quien revisa fruta en el mercado, que bastante tienen ellos con procesar el mundo.

Deja que se acerquen de forma natural. Ahí empiezas a ver cosas interesantes.

Y cuidado con esa supuesta “conexión especial” que a veces siente la gente al primer minuto. Puede ser verdad, o puede ser una trampa emocional de manual.

Los dos errores más frecuentes que veo son estos:

  • quedarse con el primero que se lanza sobre ti como si fueras su amigo íntimo desde 2009,
  • llevarse al que está apartado y asustado por pena.

“Pobrecito, este necesita a alguien que lo quiera”.

Los cachorros excesivamente tímidos muchas veces acaban siendo perros inseguros, y la inseguridad puede convertirse en agresividad en el futuro.

Elegir bien exige tiempo. No hay que hacerlo a toda prisa ni por impulso.

Cómo dejar que el cachorro se acerque a ti

Si quieres hacerte una idea de su carácter, lo mejor es ponérselo fácil al cachorro. Nada de atosigarlo. Nada de cogerlo en brazos a los diez segundos. Observa primero y deja que él decida acercarse.

Ese pequeño margen dice mucho. Un cachorro equilibrado suele mostrar interés, pero no se tira a la piscina sin mirar.

Mantén distancia y mira cómo se mueve la camada

Al principio, mantén cierta distancia. Así los cachorros se sienten más cómodos y tú puedes ver mejor cómo se relacionan entre ellos y con el entorno.

Míralos desde fuera del barullo: quién juega, quién explora, quién se bloquea, quién se pasa de revoluciones y quién parece ir siempre a remolque.

Fíjate también en cómo interactúan con sus hermanos. Esa escena, vista con calma, vale más que muchos discursos del vendedor.

Un buen cachorro no tiene por qué ser el más valiente de la camada. Muchas veces, el más equilibrado es el que observa, mide y luego se acerca.

No confundas atrevimiento con buen temperamento

Una vez descartados los cachorros que permanecen alejados y muertos de miedo, yo también descartaría a los excesivamente lanzados.

Hay cachorros que se van con cualquiera sin medir nada. A mucha gente eso le parece simpático. A mí me parece, como mínimo, una señal de temperamento fuerte que puede dar guerra en manos inexpertas.

Los cachorros demasiado valientes pueden ser más difíciles de educar.

No son precavidos y es más fácil que vivan experiencias negativas que luego les marquen el carácter.

Cómo elegir el cachorro ideal dentro de una camada

Si me pides una regla práctica, te diré esta: yo me fijaría en el cachorro que se acerca poco a poco, sin pánico y sin atropello, a menudo acompañado por alguno de sus hermanos.

Los cachorros equilibrados suelen cogerte confianza de forma gradual.

Primero valoran la situación y luego interactúan. Ese punto medio suele dar muy buenos perros de familia.

Observa si busca contacto contigo, si te olfatea, si acepta tu presencia con naturalidad, si mueve la cola de forma relajada o si su expresión es tranquila. No hace falta que monte una fiesta. De hecho, casi mejor que no la monte.

Cada cachorro es distinto. Puedes notar afinidad con uno concreto, claro. Pero yo intentaría que esa afinidad no te haga perder de vista los extremos de temperamento.

Confía en tus sensaciones, pero no elijas un cachorro con miedo excesivo ni uno pasado de revoluciones.

Tomarte ese tiempo merece la pena. Una buena elección al principio te ahorra muchos problemas después.

En este vídeo puedes ver el conocido test de Campbell, que se ha usado durante años como orientación para valorar el temperamento de un cachorro.

Test de Campbell para evaluar el temperamento de un perro.

Y si el cachorro que te gustaba no encaja, sigue mirando

Si el que te había entrado por los ojos resulta ser demasiado tímido o demasiado bruto, no pasa nada. Mira al resto con calma.

No te cases con la primera impresión. Vuelve a interactuar, compara respuestas, valora nivel de energía, capacidad para acercarse con normalidad y actitud general. Así es mucho más fácil tomar una decisión sensata.

Otros factores importantes al elegir un cachorro

Además del cachorro en sí, hay factores alrededor que pesan mucho: dónde lo compras, cómo están los padres, cómo es la camada y qué ambiente ha tenido ese animal en sus primeras semanas.

Dónde compras el cachorro importa más de lo que parece

El lugar de adquisición influye muchísimo en la crianza y en el arranque de vida del perro. Yo buscaría criadores responsables, que enseñen el entorno, cuiden a la madre, mantengan a los cachorros limpios y sepan explicarte lo que han hecho con ellos.

Un criador serio suele ofrecer buenas condiciones de alojamiento, alimentación adecuada y seguimiento sanitario. El que pone pegas a enseñarte el criadero o responde con humo, ya te está contestando.

Desconfía de quien no te deja ver dónde se han criado los cachorros.

Mira a los padres del cachorro siempre que puedas

Ver a los padres, o al menos a la madre, da información valiosa. El temperamento no cae del cielo. Si los padres son estables, sociables y normales de trato, mejor punto de partida tendrás.

También me importa la salud. Pregunta por enfermedades hereditarias, antecedentes y problemas de raza. No hace falta volverse paranoico, pero tampoco ir a ciegas.

El tamaño de la camada también influye

Las camadas grandes suelen ofrecer más interacción entre hermanos y eso favorece el aprendizaje social. Pero también pueden diluir la atención individual si el manejo no es bueno.

En cambio, una camada pequeña puede recibir más atención directa, aunque tenga menos juego social. Aquí no hay una fórmula mágica. Lo importante es que el cachorro haya tenido un entorno limpio, estimulación normal y una convivencia adecuada con sus hermanos.

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José Luis Guerrero - Veterinario

Si quieres un consejo corto, aquí va: busca el punto medio. Ni el cachorro arrasado por el miedo, ni el que entra en tu vida como un bulldozer con patas.

Si estás en ese momento de decidir, merece la pena hacerlo con cabeza. Elegir bien al principio es una de las mejores inversiones que puedes hacer para la convivencia futura y para la salud emocional del perro.

Y si tienes dudas entre dos cachorros o te cuesta interpretar lo que ves, pedir una orientación veterinaria antes de elegir puede ahorrarte un error muy largo.

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