Mi gato no puede orinar: causas, señales de alarma y qué hacer
Si tu gato entra y sale del arenero, hace fuerza y apenas consigue sacar unas gotas, no lo dejes pasar. Un gato que no puede orinar puede estar sufriendo una obstrucción urinaria, y eso en algunos casos es una urgencia médica real. En consulta lo vemos con frecuencia, sobre todo en machos jóvenes, y cuanto antes se actúe, mejor pronóstico tiene.
Caja resumen: lo importante en 30 segundos
- Señal de alarma: el gato va muchas veces al arenero, se esfuerza y apenas orina.
- Si no sale nada de orina, puede haber una obstrucción y hay que acudir al veterinario sin esperar.
- En gatos jóvenes, las causas más habituales son cristales y cistitis idiopática felina.
- El estrés influye mucho en muchos gatos con cistitis recurrente.
- En gatos mayores, aumentan las infecciones urinarias, la artrosis y otras enfermedades predisponentes.
De un vistazo
Síntomas · Gatos jóvenes · Cistitis idiopática · Beber más agua · Gatos senior · FAQ
Síntomas de un gato que no puede hacer pis
Cuando un gato tiene una enfermedad en la vejiga o en la uretra, lo primero que solemos notar es que le cuesta orinar. Va al arenero una y otra vez, pasa allí demasiado tiempo, hace fuerza y apenas consigue sacar unas gotas.
Algunos maúllan o vocalizan del dolor. Otros acaban evitando el arenero porque lo asocian con esa molestia y buscan sitios lisos y frescos, como la bañera, el plato de ducha o el fregadero. A veces también aparecen gotitas de sangre en la orina.

Otro signo bastante típico es que el gato se lama con insistencia la zona genital. No lo hace por manía. Lo hace porque le duele.
El problema serio aparece cuando la obstrucción es completa y el gato no consigue eliminar nada de orina. Ahí ya no estamos ante una simple molestia: estamos ante una urgencia que debe tratarse de inmediato.
La obstrucción urinaria total es mucho más frecuente en gatos machos que en hembras.

En una obstrucción completa, la vejiga se distiende y puede llegar a notarse dura y firme al palpar el abdomen. Pero mi consejo aquí es sencillo: no juegues a adivinar. Si dudas, ven a consulta. La vida del gato puede estar en peligro.
Un gato que entra muchas veces al arenero y no consigue orinar no está “estreñido” ni “haciendo teatro”. Puede estar bloqueado y eso no puede esperar.
Gatos jóvenes que no pueden orinar
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Como te decía:
En gatos jóvenes, las dos causas que veo con más frecuencia son los cristales urinarios y la cistitis idiopática felina.
Los cristales y cálculos pueden aparecer en riñones, uréteres, vejiga o uretra. Son formaciones minerales que irritan, inflaman y, en algunos casos, obstruyen el paso de la orina.
Hace décadas esto era mucho más frecuente por la mala formulación de algunos piensos. Hoy la nutrición felina ha mejorado bastante, pero el problema no ha desaparecido del todo.

El tratamiento depende mucho del tipo de cristales. Y aquí está una de las claves.
Hay cristales que pueden disolverse con dieta y otros que no. No todos los “piensos urinarios” sirven para lo mismo.
Los cristales de estruvita pueden responder bien a una dieta específica que modifica la acidez de la orina. En cambio, los cálculos de oxalato cálcico no se disuelven con pienso y, a veces, obligan a recurrir a cirugía.

Pero no todo en los gatos jóvenes se explica por cristales. De hecho, hoy la causa más habitual en muchos de ellos es la cistitis idiopática felina.
Cistitis idiopática felina y estrés
Cuando decimos que una enfermedad es idiopática, lo que estamos diciendo con palabras elegantes es que no conocemos bien su causa exacta. Sabemos qué factores la favorecen, pero no tenemos una explicación única y cerrada.
En la cistitis idiopática felina, cada vez está más claro que el estrés ambiental pesa mucho. Un gato puede enfermar no porque haya comido mal, sino porque vive en un entorno que lo mantiene en tensión sin que nosotros lo detectemos.
Eso incluye cambios de domicilio, mover muebles, introducir un nuevo gato, la llegada de un bebé, visitas frecuentes al veterinario o simplemente convivir con alguien que lo persigue, lo acorrala o no lo deja tranquilo.
“Pero… ¿cómo va a tener estrés mi gato?”
Pues porque los gatos no miden el estrés como nosotros. No necesitan una hipoteca ni una reunión de vecinos. Les basta con perder el control de su territorio o no poder evitar algo que les asusta.
Una de las situaciones que más problemas da es la entrada de un nuevo gato en casa. Los gatos son territoriales y no siempre llevan bien compartir espacios, recursos o rutinas con un recién llegado.
También vemos más cistitis idiopática en gatos obesos, sedentarios y con muy poca actividad.

El tratamiento de una crisis incluye controlar dolor e inflamación. Pero una vez que el gato mejora, lo más importante es evitar que vuelva a caer. Y ahí no todo se arregla con medicación.
Muchos gatos con cistitis recurrente no necesitan sólo pastillas. Necesitan vivir en un entorno menos hostil para su cabeza de pequeño maniático territorial.
Cómo hacer que un gato beba más agua
Una de las medidas más útiles es conseguir que el gato beba más. Cuanto más diluida esté la orina, menos favorece la formación de cristales y tapones, y menos irritada suele estar la vejiga.
Los bebederos deben ser amplios, estar siempre limpios y llenos de agua fresca. A muchos gatos no les gusta que los bigotes rocen los bordes mientras beben, así que ese detalle importa más de lo que parece.
También conviene repartir varios puntos de agua por la casa y no poner todos los recipientes en el mismo lugar. Muchos gatos beben más de noche y agradecen tener agua accesible sin molestias.

Además, muchos gatos prefieren el agua en movimiento. Por eso las fuentes automáticas suelen funcionar bien en gatos con problemas urinarios o renales.
Enriquecimiento ambiental
La otra gran pata del tratamiento es mejorar el entorno donde vive el gato. No hablo de ponerle un castillo barroco en el salón, aunque algunos humanos lo harían encantados. Hablo de ofrecerle control, refugios, rutas elevadas, rascadores, juego y recursos bien repartidos.
Ya he hablado de parte de estas medidas en otros artículos sobre alimentación, actividad física y mental y uso del rascador. Todo eso influye más de lo que mucha gente imagina en la salud urinaria de un gato sensible.
Modificación de la dieta
La dieta también cuenta. En gatos con cistitis recurrente o riesgo de cristales, suelo recomendar alimentos formulados para reducir ese problema y, además, aumentar la proporción de comida húmeda.
La comida húmeda ayuda a que el gato necesite beber menos para mantenerse bien hidratado y favorece una orina más diluida.
En muchos gatos urinarios, añadir más agua a la rutina diaria hace más por su vejiga que muchas decisiones improvisadas del botiquín doméstico.
Problemas urinarios en gatos senior
Cuando el gato envejece, cambian también las causas más probables. En gatos mayores vemos con más frecuencia infecciones urinarias, artrosis, enfermedades metabólicas y tumores que pueden complicar la micción.
A diferencia de lo que ocurre en muchos gatos jóvenes, en los senior las cistitis bacterianas son bastante más frecuentes. Si un gato mayor empieza con problemas urinarios y nunca los había tenido antes, conviene investigar bien.
- La artrosis puede hacer que le cueste llegar al arenero o adoptar postura para orinar.
- La obesidad y el sedentarismo empeoran la situación.
- La diabetes y la insuficiencia renal favorecen infecciones urinarias.
- En algunos casos, también hay tumores que dificultan la salida de orina.

En estos gatos, la dieta húmeda vuelve a ser especialmente importante. Si beben poco y concentran demasiado la orina, el terreno se vuelve perfecto para bacterias y tapones.
Mi recomendación es clara: en un gato mayor con problemas urinarios, no des por hecho que “será otra vez lo mismo”. Muchas veces ya no es lo mismo.
Si tu gato hace fuerza para orinar, va muchas veces al arenero o no saca nada, no esperes. En los gatos urinarios, llegar pronto cambia mucho las cosas.
¿Cómo sé si mi gato está obstruido?
Si entra muchas veces al arenero, hace fuerza, vocaliza y no consigue sacar orina, hay que sospechar una obstrucción y acudir al veterinario cuanto antes.
¿Los cristales son la causa más frecuente?
No siempre. En muchos gatos jóvenes la cistitis idiopática felina es hoy una causa muy frecuente, y el estrés ambiental influye mucho.
¿La comida húmeda ayuda de verdad?
Sí. Aumenta la ingesta total de agua y favorece una orina más diluida, algo muy útil en muchos gatos con problemas urinarios.
¿En gatos mayores siempre es por cristales?
No. En gatos senior hay que pensar también en infecciones, artrosis, diabetes, insuficiencia renal y tumores urinarios.
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— José Luis Guerrero - Veterinario


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