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Tu perro necesita un Sniffari

Mi Lucas sabe cuando he pasado consulta a una perra en celo.

Es un caniche de 4kg y, en vez de recibirme dando saltos, se dedica a olfatearme intensamente.

Me mira como diciendo: pillín, ¡¡como te lo montas!!.

En otras ocasiones no he tratado ninguna perra en celo (al menos que yo sepa), sin embargo Lucas me recibe esnifando el bajo del pantalón como si no hubiera un mañana.

El poder de la naríz.

Se nos escapa el alcance de la capacidad olfativa de nuestros peludos.

Si fueramos capaces de detectar 100 gramos de marihuana empaquetados dentro de un bidon de gasolina, o diferenciar un melanoma de un lunar, usando la nariz, seguramente «veríamos» el mundo de otra manera.

Nosotros tenemos 6 millones de receptores olfativos, ellos más de 200 millones, y la zona del cerebro que dedican a procesar olores es cuarenta veces más grande que la nuestra.

Pueden percibir olores que se nos pasan completamente desapercibidos.

Ellos ven el mundo desde un punto de vista olfativo que resulta nos resulta difícil de imaginar a los humanos.

Cuando olfatean una esquina donde otro perro ha dejado una meada, saben si era macho o hembra, su edad, si pasa hambre, su estado reproductivo, en que dirección ha marchado y hasta su estado anímico.

Para ellos es como leer wasaps.

Imagínate la faena que les hacemos cuando tiramos de la correa. Literalmente les estamos cortando el rollo.

No dejamos que se realicen como perros.

Es como llegar a una fiesta y que se vaya la luz.

O que apaguen la música porque ha llegado la policía.

No lo digo yo.

Los expertos creen que no permitir a los perros pararse a oler podría ser una forma de privación sensorial que les impide obtener información para descubrir qué está sucediendo en su mundo.

Impedimos que estimulen su mente.

Sniffaris: los paseos olfativos.

Entendemos los paseos como una oportunidad para que hagan caca, pis, y si acaso, algo de ejercicio. Pero estamos impidiendo que «vean» el mundo a su manera.

Mi consejo no solicitado es que, al menos de vez en cuando, hagas más olfativos los paseos con tu perro.

Los americanos lo llaman sniffaris, consiste en dejar que el perro decida donde quiere ir y, sobre todo, dejar que se pare a oler lo que le venga en gana sin inoportunos tirones de correa.

Puedes usar un collar cuando toque Sniffari y un arnés cuando toque andar o correr.

Así sabrá a que atenerse.

Puedes creerme o no, pero después de un esnifari, tu perro llegará más relajado a casa.

¿Magia?

No.

Esnifar supone un intenso ejercicio mental para tu perro.

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Por Jose Luis Guerrero Montero

Ayudo a que la gente pueda disfrutar de sus mascotas.