Insuficiencia renal crónica en gatos: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La insuficiencia renal crónica en gatos es una enfermedad frecuente en animales maduros y senior. Va avanzando poco a poco, sin hacer ruido, y cuando da la cara de verdad muchas veces ya lleva tiempo estropeando los riñones.
Caja resumen: lo importante en 30 segundos
- La enfermedad renal crónica es muy frecuente en gatos mayores y suele avanzar sin síntomas claros al principio.
- Beber más agua, orinar más, perder peso o vomitar son señales que nunca conviene normalizar.
- Los chequeos a partir de los 8 años son la mejor forma de detectarla antes de llegar tarde.
- La dieta, la hidratación y el seguimiento veterinario son la base del tratamiento y ayudan a frenar su progresión.
De un vistazo
Qué es · Síntomas · Diagnóstico precoz · Tratamiento · Cómo hacer que beba más

Insuficiencia renal crónica en gatos: una enfermedad silenciosa
Los riñones son los grandes limpiadores del organismo. Filtran toxinas, ayudan a mantener el equilibrio del agua y participan en varias funciones vitales. Cuando empiezan a fallar, el gato puede seguir haciendo vida casi normal durante un tiempo, pero por dentro el problema ya está trabajando.
Eso es lo traicionero de esta enfermedad. No suele entrar dando un portazo. Se cuela de puntillas. En consulta lo veo a menudo: un gato senior que “iba tirando” hasta que un día la familia se da cuenta de que bebe demasiado, ha adelgazado o ya no tiene buen aspecto.
Se estima que una parte importante de los gatos mayores de 10 años presenta alteraciones renales, y en los de edad muy avanzada el problema es todavía más frecuente.
La enfermedad renal crónica es la típica enfermedad silenciosa del gato senior: avanza durante meses antes de que la familia vea señales claras.
Síntomas de insuficiencia renal en gatos
Los síntomas suelen ser poco llamativos al principio. Y ahí está el problema: son tan inespecíficos que muchas veces se confunden con “cosas de la edad” o con cualquier otra enfermedad.
Las señales más típicas son estas:
- El gato bebe y orina más de lo normal.
- Pierde apetito y peso de forma lenta pero constante.
- Vomita, al principio de manera esporádica y después con más frecuencia.
- Se muestra apagado, duerme más y se mueve con menos ganas.
Lo importante es entender esto: los síntomas no aparecen cuando empieza la enfermedad, sino bastante después. Por eso no conviene esperar a ver un gato claramente enfermo para sospechar del riñón.
Los chequeos periódicos a partir de los 8 años son la mejor manera de llegar antes que la enfermedad.
Al principio, muchas veces solo notamos que comen algo menos y se van afinando. Nada espectacular. Nada que asuste. Y justo por eso tanta gente llega tarde.

Cuando aparecen los primeros síntomas evidentes, una parte muy importante del riñón ya puede estar dañada.
Cómo se diagnostica el fallo renal en gatos
El diagnóstico se apoya sobre todo en un análisis de sangre y de orina. Cuando vemos subir determinados parámetros renales en sangre y, además, la orina aparece poco concentrada, el cuadro encaja.
Por eso insisto tanto en la medicina preventiva en gatos senior. Si esperamos a que el gato deje de comer, vomite varios días y llegue deshidratado, ya no estamos jugando a la prevención. Estamos apagando un incendio.

Después de los 8 años merece mucho la pena revisar a estos gatos con cierta regularidad. Solo así podemos detectar la enfermedad cuando todavía tenemos margen.
Cuando llegan demasiado tarde a consulta, muchos necesitan hospitalización y rehidratación urgente. Vienen sin comer, vomitando, muy flojos y con una deshidratación seria. En esos casos, lo primero es estabilizarlos.
Si tu gato empieza a beber más, hacer más pis o ensuciar mucho más el arenero, no lo dejes correr. Conviene revisarlo.
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Tratamiento del fallo renal en gatos
La insuficiencia renal crónica no se cura. Eso hay que decirlo claro. Pero sí puede manejarse, y en muchos gatos conseguimos frenar bastante su avance y darles una buena calidad de vida durante tiempo.
La dieta es la piedra angular del tratamiento. En general buscamos una alimentación que ayude a reducir la carga de trabajo del riñón y que controle mejor minerales implicados en la progresión de la enfermedad.
Además, en algunos gatos también hay que controlar la hipertensión, corregir alteraciones de potasio, apoyar con vitaminas del grupo B y valorar suplementos como antioxidantes u omega 3.
En muchos gatos renales, el principal tratamiento empieza en el comedero: dieta adecuada, buena hidratación y seguimiento constante.
Cómo adaptar a tu gato a una dieta renal
Aquí aparece un problema muy felino: muchos gatos con enfermedad renal comen peor y, además, desconfían de cualquier cambio. Por eso la nueva dieta debe introducirse cuando el gato ya está estable y siempre de manera gradual.
Para hacerla más atractiva puede ayudarnos añadir pequeñas cantidades de sustancias palatables, como algo de grasa de pollo, un poco de caldo de pescado o el aceite de una lata de atún, si el caso lo permite. Con la comida húmeda, templarla ligeramente suele mejorar mucho su aceptación.
También conviene no mezclar sus medicaciones con la comida principal ni usar alimento mientras lo manipulamos o le ponemos inyecciones. Los gatos hacen asociaciones rápidas y luego cogen manía justo a lo que más nos interesa que coman.
Consejos para estimular el consumo de agua en gatos con fallo renal
Un gato con enfermedad renal pierde más agua de lo normal. Por eso tiene tanta tendencia a deshidratarse. Y por eso en consulta doy tanta guerra con este tema: hay que conseguir que beba.
En un gato renal, beber agua no es un detalle. Es parte del tratamiento.
- Si lo tolera bien, la comida húmeda suele ser una gran aliada porque aporta agua extra.
- Ofrecer pequeñas cantidades de alimento varias veces al día puede animarlo también a beber.
- Los bebederos deben ser amplios y cómodos. Muchos gatos detestan que los bordes les rocen los bigotes.
- Debe tener agua fresca y accesible todo el día. Hay gatos que beben más por la noche.
- Muchos prefieren el agua en movimiento. Las fuentes automáticas suelen funcionar muy bien en gatos renales.

- Mantén el agua lejos del arenero. El olfato del gato es finísimo y no le gusta beber donde percibe olores sucios.
- Si convive con otros animales, lo ideal es repartir varios puntos de agua por la casa.
Cuando el agua por boca ya no basta
En fases avanzadas, algunos gatos ya no compensan bien la pérdida de agua y hay que ayudarlos con suero subcutáneo en casa. Asusta más en la cabeza que en la práctica: cuando se enseña bien, muchas familias lo manejan estupendamente.

Cuando la enfermedad está muy avanzada, el gato ya no consigue mantenerse bien hidratado por sí solo. En esos casos, la fluidoterapia subcutánea puede marcar una diferencia enorme.
La insuficiencia renal crónica es irreversible, sí. Pero con diagnóstico precoz, una dieta bien planteada, buena hidratación y tratamiento médico cuando hace falta, muchos gatos consiguen vivir más tiempo y vivirlo razonablemente bien.
Si tienes un gato mayor, bebe más de lo habitual o ha empezado a adelgazar sin motivo claro, merece la pena revisarlo. En este tema, llegar unos meses antes cambia mucho las cosas.
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— José Luis Guerrero - Veterinario


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